POTENCIAL GEOLÓGICO DE CHILE Y ROYALTY

PLANTEAMIENTO DEL COLEGIO DE GEÓLOGOS DE CHILE A.G.


INTRODUCCIÓN

En el marco del debate relacionado con la propuesta del Supremo Gobierno de aplicar a las Empresas Mineras una compensación o “royalty” por la explotación de recursos no renovables, como lo son los recursos mineros, el Colegio de Geólogos de Chile A.G. se hace un deber en aportar a la discusión los antecedentes científicos y técnicos que son de su competencia.

Es el propósito del Colegio de Geólogos que tanto las autoridades involucradas en la formulación de esta propuesta, como aquellas que tienen la responsabilidad de tomar las correspondientes decisiones, así como la ciudadanía en general, dispongan de la información geológica que les permita evaluar, en toda su dimensión, las especiales características de los yacimientos chilenos y entender la fundamental incidencia que estas características han tenido históricamente y seguirán teniendo, en las decisiones de las empresas nacionales y extranjeras de invertir en el país.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Debido a sus especiales características geológicas Chile siempre ha sido y será un país minero.

Efectivamente, si bien durante los siglos XVI, XVII y parte del XVIII, la actividad minera se orientó, principalmente, a la explotación de placeres auríferos, el país también produjo cobre, oro, plata y plomo provenientes de depósitos tipo veta, actividad que cobró real importancia a partir del siglo XVII y alcanzó su mayor esplendor durante el siglo XIX.

En esa época Chile fue un gran productor de minerales de plata, con los legendarios yacimientos de Chañarcillo, Caracoles y Arqueros, y, además, fue el mayor productor mundial de cobre, principalmente mediante sus yacimientos Tamaya, Brillador, La Higuera, Panulcillo, ubicados en la antigua provincia de Coquimbo.

Estos yacimientos eran de un tamaño que actualmente se consideraría como pertenecientes a la pequeña minería y las minas eran explotadas por empresarios chilenos, quienes construyeron fundiciones para exportar el cobre como cobre metálico.

Por su parte, la explotación de salitre se inició a comienzos del siglo XIX, y con posterioridad a la Guerra del Pacífico el país ocupó el primer lugar en el mundo como productor de compuestos nitrogenados, hasta que se inició su decadencia, después de la Primera Guerra Mundial. Asimismo, durante esa época, Chile fue el principal productor mundial de boratos, provenientes de depósitos ubicados en los salares andinos de las Regiones I, II y III.

En el siglo XX, se inició la exploración de un tipo de yacimientos de cobre denominados inicialmente diseminados, que son diferentes en tonelaje, leyes y métodos de explotación de los de tipo veta explotados en el siglo anterior, y cuyos primeros representantes se encontraron y explotaron en los estados de Utah, Arizona y Nevada, Estados Unidos.

En Chile, la exploración fue muy favorable pues se encontraron los yacimientos de Chuquicamata, Potrerillos y El Teniente, los que fueron explotados por compañías mineras estadounidenses. Al agotarse la mina Potrerillos, los antecedentes geológicos aportados por la explotación de los otros yacimientos permitieron ubicar un nuevo depósito, El Salvador, cuyo estudio dió como resultado denominar “pórfidos cupríferos” a estos yacimientos diseminados, nombre con el que se les conoce en la actualidad.

Estos yacimientos, que se ubican entre las Regiones I y VI, dieron origen a la Gran Minería del Cobre en Chile y han contribuido a situar al país como el primer productor de este mineral, con aproximadamente un 35% de la producción mundial.

Por su parte, la exploración realizada a partir de la década del ’80 en la Cordillera Andina de las Regiones III y IV, dió como resultado el hallazgo de importantes yacimientos de oro y plata, cuya explotación ha ubicado a Chile entre los 20 primeros productores de oro en el mundo.

Asimismo, la exploración realizada a partir de la década del ’70 en la I y II Regiones, reactivó la producción de sal común, sulfato de sodio, yodo y boratos, y originó la producción de carbonato de litio y cloruro de potasio. Como resultado de esta actividad minera, Chile se sitúa actualmente como único productor mundial de nitratos naturales, primer productor mundial de carbonato de litio y yodo, cuarto productor mundial de boratos y tercer productor latinoamericano de sal común.

AMBIENTE GEOLÓGICO Y YACIMIENTOS CHILENOS

Chile posee características geológicas excepcionales para el emplazamiento de numerosos y variados yacimientos de minerales metálicos y no metálicos, debido a la formación de “arcos magmáticos” en un margen continental activo, generados en la zona de subducción de la corteza oceánica bajo la placa continental, así como a particulares condiciones geomorfológicas y climáticas que han ocurrido especialmente en el sector centro-norte del país.

Los procesos geológicos relacionados con estos fenómenos naturales han modelado una faja que abarca, fundamentalmente, los denominados Andes Centrales Chileno-Peruanos, y han dado origen a los yacimientos de cobre más grandes del planeta, los denominados “pórfidos cupríferos”. Estos yacimientos son de gran volumen, entre 100 y más de 1.000 millones de toneladas de mineral, con leyes entre 0,7 y 2,0 % de cobre, acompañado por molibdeno, oro y plata, y en Chile están representados, entre otros, por Chuquicamata, El Salvador, El Teniente, Escondida, Zaldívar y Cerro Colorado.

Estos procesos geológicos han generado, también, una importante mineralización de metales preciosos, oro y plata, en yacimientos de tipo subvolcánico de la Cordillera Andina de las Regiones III y IV (entre ellos, El Indio, La Coipa, Marte, Refugio, Cerro Casale, Pascua-Lama), muy propios de las particulares características geológicas del territorio nacional, así como mineralización de plata en yacimientos estratoligados (Chañarcillo, Caracoles, Arqueros) y de hierro en yacimientos de contacto metamórfico (El Tofo, Romeral, El Algarrobo, Boquerón Chañar).

Por su parte, las favorables condiciones climáticas y geomorfológicas propias del Desierto de Atacama, en las Regiones I y II, unidas a la intensa actividad volcánica de los últimos 20 millones de años, han permitido la formación de los campos de nitratos con sus yacimientos de salitre y yodo, únicos en el mundo, así como de los depósitos salinos evaporíticos preandinos y andinos, con importantes concentraciones de sales de litio, potasio y boro, ubicados en uno de los escasos lugares del planeta donde existen las condiciones naturales para su formación.

Los pórfidos cupríferos se formaron en épocas geológicas recientes, que van desde el Paleoceno (II Región) al Plioceno (VI Región), es decir entre 65 y 4 millones de años. Una de sus características más importante es que presentan el fenómeno de “enriquecimiento secundario” que permitió la transformación de sus minerales primarios en sulfuros y óxidos de mejor ley, y que fue generado a partir de ambientes geomorfológicos y climáticos favorables durante el Plioceno, aproximadamente entre 3 y 1,5 millones de años. Debido a ello, es posible procesar estos minerales por métodos de lixiviación, obteniéndose cátodos de cobre de las soluciones, evitando, por lo tanto, la etapa de fundición, con las significativas ventajas de orden económico y ambiental que ello implica.

Si bien los ambientes geológicos descritos para la formación de estos mega yacimientos cupríferos pueden encontrarse en otros sectores de los Andes Centrales, la concentración anómala de cobre expresada en este tipo de depósitos se conoce mayoritariamente en Chile y Perú, y en este último país son de menor desarrollo.

Además, el fenómeno de enriquecimiento secundario, que contribuye tan significativamente a los beneficios técnicos, económicos y ambientales señalados, le confiere a los yacimientos chilenos una innegable ventaja comparativa sobre otros pórfidos cupríferos conocidos en el mundo.

Debido a lo anterior, la búsqueda y hallazgo de este tipo de yacimientos se ha concentrado, desde principios del siglo XX, principalmente en Chile y con seguridad ello continuará ocurriendo en razón a las ventajas señaladas para los pórfidos cupríferos chilenos.

Por lo tanto, se confirma el hecho de que si se quiere buscar pórfidos cupríferos hay que hacerlo primero en Chile, así como si se quisiera encontrar diamantes debe buscarse principalmente en Brasil y Sudáfrica, o si se necesita estaño debe buscarse en Bolivia. Ello porque la existencia de recursos minerales en un sector de la corteza terrestre no es un caso atribuible a la buena fortuna o a la casualidad, sino que resulta del hecho de que cada sector de la corteza tiene diferentes características geológicas, a las cuales se asocia una determinada concentración de recursos minerales de interés económico.

En consecuencia, es posible concluir que Chile cuenta con condiciones geológicas excepcionales, que permitieron tanto la formación de mega yacimientos cupríferos de clase mundial como la existencia de importantes yacimientos de metales preciosos, y de depósitos de nitratos y yodo únicos en el mundo.

EXPLORACIÓN DE YACIMIENTOS

Los antecedentes expuestos permiten entender, claramente, desde un punto de vista geológico, el interés de las empresas extranjeras por explorar en Chile tanto por pórfidos cupríferos como por yacimientos subvolcánicos de oro y plata, ya que aquí existe el modelo ideal de estos yacimientos, con todas las ventajas técnicas y económicas que implica su explotación. A ello se agrega que el país cuenta con geólogos chilenos de amplio conocimiento en la exploración de estos tipos de yacimientos, así como con una importante tradición minera expresada en la existencia de numerosas minas antiguas y cateos que aportan información valiosa para la selección de áreas de exploración.

Lo anterior explica, en gran medida, por qué Chile fue el segundo país en el mundo, después de Estados Unidos, en que se exploraron y explotaron pórfidos cupríferos, y, además, por qué en los últimos 20 años se ha realizado una intensa exploración geológica, resultado de la cual el país ocupa el primer lugar en el inventario de reservas mundiales de cobre, ya que cuenta con poco menos del 40% de las reservas globales económicamente factibles de ser explotadas, seguido de lejos por Estados Unidos, China y Perú, que en conjunto acumulan un 20%.

Estas cifras avalan la privilegiada posición de Chile en el ranking mundial en cuanto a potencial de desarrollo minero, la que está refrendada por la última encuesta realizada por The Fraser Institute, que incluye a 159 compañías mineras con un total anual de inversión en exploración de más de 640 millones de dólares. En ella, Chile ha sido ubicado en el lugar número uno de atractivo de inversión minera, seguido por Nevada y Australia Occidental.

Es razonable, entonces, afirmar que con seguridad, la actividad minera de exploración y producción ocupará, por al menos los próximos 30 años, un lugar gravitante en la economía nacional, ya que desde el punto de vista de la calidad y exclusividad de sus yacimientos, Chile seguirá concitando el principal interés de las empresas extranjeras por invertir en exploración y explotación minera.

ROYALTY

La aplicación de un Royalty como compensación al Estado de Chile por la pérdida de recursos no renovables, debe considerar la asignación de los montos recaudados en incrementar el presupuesto nacional para Investigación y Desarrollo, de manera de contribuir al futuro crecimiento económico y social del país y proteger, en consecuencia, a las generaciones futuras de chilenos, cuando los recursos minerales ya no existan o no puedan ser económicamente explotados.

En ese sentido, cualquiera sea el monto que al final se apruebe, si se desea dar buen uso a los fondos que ingresen vía Royalty, se estima que ellos debieran contribuir a generar un aumento de la inversión pública en investigación geocientífica para el crecimiento de la plataforma pre-competitiva del país en minería, mediante el Servicio Nacional de Geología y Minería, SERNAGEOMIN, organismo del Estado cuya función legal es proveer la información geológica básica y temática que contribuya al desarrollo de la actividad minera nacional. Este incremento en la inversión en investigación debe materializarse, también, en universidades y otros centros de investigación geológica y minera.

Asimismo, estos fondos deberían contribuir a generar mayores oportunidades de inversión en exploración, mediante la creación de capitales de riesgo y del fomento al desarrollo de pequeñas y medianas empresas mineras y de empresas proveedoras de esta industria. /<

BIBLIOGRAFÍA

1. Mineral Commodity Summaries, Copper,2004, U.S. Geological Survey.
(http://minerals.er.usgs.gov/minerals/pubs/commodity/copper/coppemcs04.pdf)

2. Comisión Chilena del Cobre, Inversiones, Guía del Inversionista.
(http://www.cochilco.cl/inversion/fr_guia.html)

3. Mining Executives Rate the Investment Climate of Jurisdictions Around the World,January 22, 2004.
(www.fraserinstitute.ca/)

4. Documentos internos del Colegio de Geólogos de Chile

CONSEJO GENERAL
COLEGIO DE GEÓLOGOS DE CHILE A.G.

SANTIAGO, 7 de mayo de 2004.


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