Comunicado

Estimados socios a través del presente comunicamos a ustedes el sensible fallecimiento del gran geólogo explorador J. David Lowell (Q.E.P.D.), descubridor de grandes yacimientos de cobre y oro como La Escondida en Chile y la mina Pierina, en Perú. Nació en Nogales, Arizona en 1928 y su deceso se produjo en Tucson, Arizona a la edad de 92 años el 5 de mayo del 2020.

Lowell es reconocido como el explorador más exitoso del mundo -trabajó para grandes mineras como UTAH, Kenecott, BHP Billiton y Rio Tinto. Su vocación exploratoria la encontró a la corta edad de siete años, buscando hierro en la mina que administraba su padre en Brasil.

Primero se recibió como ingeniero en minas y luego se doctoró como geólogo en la universidad de Stanford, California. Dedicó la mayor parte de su trayectoria profesional a la geología y exploración de yacimientos. Su primer gran hallazgo correspondió al descubrimiento del segmento desplazado de la mina de cobre San Manuel: Kalamazoo, en Arizona.

La relación del explorador con nuestro país se inicia mucho antes del descubrimiento de La Escondida, al realizar en 1975 consultorías part time para Codelco, oportunidad que le permitiría conocer todas las minas de Chile y visualizar las grandes posibilidades que tenían yacimientos de cobre aún no desarrollados como Andacollo, El Abra, Quebrada Blanca y otros, reconociendo además el inmenso potencial de exploración en el norte del país. Vivió cinco años en Chile y, luego de su gran descubrimiento de La Escondida en 1981, volvería muchas veces más; participando en el descubrimiento de la mina de oro San Cristóbal en 1987 y explorando, junto al empresario Andrónico Luksic Abaroa, el yacimiento madre de la mina El Tesoro.

El descubrimiento de la Escondida fue el resultado de la aplicación de sus sólidos conocimientos científicos sobre el emplazamiento de los Pórfidos de Cobre, condensado en el célebre modelo sobre la distribución de la zonación de minerales metálicos y de alteración hidrotermal  en los pórfidos cupríferos, elaborado junto a John Guilbert (Lowell y Guilbert, 1970) y del tesón e instinto de explorador que tenía; apoyado por el equipo descubridor que formó, donde participaron varios geólogos chilenos bajo la dirección de Francisco Ortiz.

Conocedor en profundidad de las características de la Cordillera de los Andes y, aunque la industria minera ha destinado gran parte de sus recursos humanos, técnicos y financieros para extraer los minerales de los grandes yacimientos de la región, David Lowell murió teniendo fe en los regalos de la geología andina. “Pienso que hay más depósitos como La Escondida por ser descubiertos”, fueron una de sus últimas declaraciones.

Con seguridad serán muchísimos los geólogos de todas partes del mundo los que tienen algún grado de conocimiento de David Lowell. En nuestro país, sin duda que así lo es, y no tan solo por el clásico modelo de los pórfidos cupríferos. Y como bien lo recordó un destacado colega chileno, David Lowell sostuvo, desde temprano, que los costos de la administración de una campaña de exploración no deben superar el 30 % del total y que se debe sondear las zonas con características favorables al inicio y no esperar estudios acabados y, por lo mismo, abandonar las zonas a los primeros indicios desfavorables, es decir, pragmático en una actividad en la cual la incertidumbre siempre está presente.

El Colegio de Geólogos de Chile, expresa sentimientos de la más alta consideración a su familia, amigos y colegas de David Lowell.

 

Santiago, mayo de 2020.-